viernes, 23 de agosto de 2013

MICROCUENTO


DE LA VIDA IRREAL
            Agudo catador de ficciones, el hombre mira la historia publicada en el diario del domingo y se frota la entrepierna como un mono insatisfecho. No logra identificarse con el personaje y siente que nunca podrá entender la trama, pero una sensación de fatalismo muy parecida a la prolijidad le impulsa a seguir leyendo. Secuestrado por ese morbo interroga los párrafos, mide las frases, pesa algunas palabras, espía el título y por fin desentierra la evidencia. Aprende que una gesta desaforada de medio siglo cabe en veinte renglones con intachable exactitud. Temblando llama a la Redacción para que echen al que escribió su biografía. 
Edgardo Ariel Epherra